23.04.07¿Quién es Eric Chantereau?Ante todo un sueño hecho realidad. Un sueño en forma de homenaje al comic “de antes”. Vengo de una infancia marcada por los “tebeos” de quiosco o los que podías cambiar con los amigos, algo muy poco usual hoy. La “semanada” que te pasaban tus padres no llegaba para más. Todos ellos de una calidad, sobre todo técnica y de impresión mejorables.
Luego estaba Tin-tin y en general el cómic francés. Encuadernado como un libro, con unos dibujos diferentes, muy detallistas y unas historias increibles, que escapaban de la cutre-caspa que desprendían los personajes de Bruguera, perdedores natos que siempre acababan sus historias corriendo delante de la policía y fracasando una y otra vez en sus propósitos. Eran diferentes hasta en el precio, muy por encima de lo que te podías permitir, lo que me convirtieron en carne de biblioteca los viernes por la tarde después del colegio. Tin-tin, Asterix, Blueberry e incluso Michel Vaillant. Todavía hoy me cuesta explicar las sensaciones que me transmitían aquellos comics y eso es lo que he intentando en este primer y espero no último cómic.
Como creador he de ser muy franco, ¿puede un producto tan artesanal como este, con una limitadísima producción y publicidad tener futuro?. La pregunta parece tener una respuesta inmediata y no muy positiva. Apenas un par de editoriales en España, ejercen un dominio total del mercado, con dos corrientes estéticas de producción muy definidas: Los incombustibles súper-héroes y el manga, en todas sus vertientes. Con una producción de títulos apabullantes y novedades editoriales mensuales. Con grandes dibujantes y guionistas que ofrecen (te pueden gustar o no) trabajos de una calidad técnica impecable... y a pesar de esto, solo un puñado de series pueden considerarse exitosas, entonces... ¿quién diablos es Eric Chantereau y a qué aspira, cuando el mercado al que se dirige apenas copa el 10% de las preferencias de los lectores? Él mismo se lo pregunta y solo os puede remitir a la lectura de "Toplitz, el enigma oculto".
Es cierto, me ha quedado todo con un toque “pulp” muy curioso. Una historia muy deudora, no solo de mi fascinación por la línea clara franco-belga sino también del cine; “Con la muerte en los talones”, “Goldfinger”, “Grand Prix”, ”Estación Polar Zebra” y de las novelas de aventuras clásicas, pequeñas joyas como “los 39 escalones” de John Buchan o “Una princesa de Marte” de Edgar Rice Burroughs. (Alucinante ¿verdad?). Todas ellas referencias desconocidas para las nuevas generaciones, que probablemente tienen iconos más modernos, empezando por La Guerra de las Galaxias y acabando por Matrix, probablemente.
Es cierto, también, que algunos encontrarán el dibujo mejorable o la disposición de las viñetas clásica y desfasada en comparación con obras capitales del cómic moderno, pero estoy seguro que alguno de esos posibles compradores incluidos en ese 10% de mercado potencial sonreirán una vez acabado de leer el mismo y le encontrarán sentido a esta larga divagación.
Para todos ellos, gracias.
José López Freire